LOS CONSEJOS DEL PAJARO DEL ALMA
Durante las últimas semanas, a la espera del retorno del Rey, el Príncipe había cuidado mantener muy buen contacto con él. Para esto, había organizado cuidadosamente una agenda la que le permitía saber el lugar exacto donde el Rey se encontraría en específicos días, a especificas horas y a diario, enviaba mensajes al lugar exacto, para dejarle saber al Rey todo lo que se pudiese escribir. Para dicha de ambos, el Rey había respondido entusiasta a cada uno de los mensajes del Príncipe, quien se sentía contento al mantener tan cercano contacto a pesar de la distancia.
Los días de espera pasaban, algunos rápido, otros lento y a pesar de la distancia y del poco tiempo que el Rey y Príncipe habían llegado a conocerse antes del viaje, tal era la emoción y la seguridad del Príncipe sobre sus sentimientos que había puesta en ejecución un plan para lograr ser el mejor hombre que podía ser, para el Rey que se había adueñado de cada pensamiento suyo y que le arrancaba profundos suspiros, una y otra vez.
Como parte de este plan, el Príncipe había comenzado a estudiar y leer sobre aquellos aspectos relacionados con los conocimientos del Rey, se había acercado mucho a Dios, a quien le pedía que bendiga esa nueva relación; había mejorado sus hábitos y su salud, se había encargado de refaccionar el castillo y había solucionado todos aquellos problemas del Reino que podrían ocasionar desarmonía tras el esperado retorno.
Al pasar de las semanas el Príncipe se sentía un hombre puro y nuevo, cada vez más preparado para el retorno de su Rey. Desde luego, el pájaro de su alma había acompañado cada acción y cada progreso del Príncipe, atestiguando las mejoras que podía ver y feliz al ver todo lo que los sentimientos del corazón pueden lograr en un ser humano.
Cierto día, el pájaro del Alma noto que la actitud del Príncipe no era la misma. Había duda en sus ojos y se notaba cierta frustración en su rostro. El pájaro observo durante todo el día al Príncipe, quien siguió con su rutina sin cambio alguno, pero, notoriamente, con otra actitud. Al caer el sol, mientras ambos volvían al castillo, el pájaro, preocupado al no haber logrado concluir la razón de tan repentino cambio, decidió preguntar al Príncipe sobre lo que pasaba…
- Te he notado diferente - Le dijo con voz suave - Aunque tu rutina ha sido la misma que en anteriores días y puedo ver que sigues buscando la auto superación, algo ha cambiado. ¿Me equivoco? Pregunto el Pájaro del Alma del Príncipe, a lo que este respondió:
- A quien he de contar lo que pasa por mi mente si no es a ti, Pájaro del alma mía. Estoy agradecido contigo por el interés que tienes en mi bienestar. Esta mañana he recibido como de costumbre el mensaje del Rey, quien me ha mandado palabras que me llenan de alegría y de fuerzas para convertirme en un mejor hombre, como siempre. Sin embargo, algo entre sus letras me ha dejado un tanto preocupado, pues he notado cierta inseguridad en el, en relación a lo nuestro.
- ¿Dime, príncipe, que es lo que te preocupa?
- ¿Sera, pájaro de mi alma, que si bien la distancia a mi no me ha alejado del Rey, si lo haya alejado a el de mí y me este olvidando, poco a poco? Hasta hoy no había pasado por mi cabeza que a su regreso nuestro futuro no sea el que yo quiero para nosotros. ¿No serán mis intentos de ser un mejor hombre insuficientes para él?
El pájaro del Alma no dijo nada. Ambos llegaron al castillo y se sentaron juntos a la mesa para la cena. Ambos comieron esa noche en silencio y luego, se dispusieron hacia la habitación del príncipe para descansar. Al llegar a la habitación, el Príncipe pregunto al Pájaro de su alma sobre su silencio. A lo que este respondió:
- No te he respondido, porque he preferido analizar cuidadosamente lo que me has dicho. Los pájaros del Alma queremos siempre guiar por los caminos correctos. Debes aprender que las cosas no siempre pasaran en el momento que tu deseas, sino cuando el tiempo sea correcto. No lo olvides. Así como yo hablo contigo, el Rey tiene un pájaro en su alma. El es sabio y cauteloso y le enseña a darle el tiempo correcto a cada cosa.
No olvides tampoco que cuando los sentimientos del corazón son buenos y puros, Dios esta de tu lado acompañando cada paso tuyo y del Rey.
Debes también aprender que a veces los sentimientos nos pueden jugar malas pasadas. Si bien no dudo que sientas al Rey en tu corazón, a veces es inevitable que la distancia te haga temer y te cause dudas e inseguridad. Cuando estos fantasmas aparezcan en tu camino. Debes preguntarte si son reales o ficticios.
He leído cuidadosamente el mensaje del Rey y no encuentro duda en sus palabras. Si no solo una intención de continuar descubriéndose uno a otro a su retorno, para que cada paso que den juntos, en el futuro, sea siempre dado con fortaleza y seguridad. ¿Acaso tu también no deseas eso?
- ¡Desde luego! Mi querido Pájaro – Respondió el Príncipe.
- Finalmente, debes comprender que aquellos esfuerzos que llevas haciendo para ser un mejor hombre, no desaparecerán inclusive si el Rey no retornase nunca al castillo. Y veras que aun así, tú te habrás convertido en un mejor hombre, aun así el castillo se será un mejor lugar para vivir y te sentirás más cómodo en el que antes. Aun así habrás acercado tu alma a Dios. Aun así habrás adquirido nuevos conocimientos y sobre todo, aun así guardaras en tu corazón los bellos momentos que pasaste junto a él, por más breve que haya sido su historia.
Si tu motivación es el Rey, agradécele, porque inclusive pese al tiempo y la distancia, este ha logrado tocar tu vida de forma positiva y está generando beneficiosos cambios en ti. ¿No es eso grandioso? – Pregunto el Pájaro.
Esta vez fue el Príncipe quien se mantuvo en silencio mirando la luna llena y luego de unos minutos tomo en sus brazos al pájaro y lo abrazo con mucha ternura. Después lo miro y le dijo:
- Ahora todo está claro. Gracias a ti, desde hoy la paciencia, la calma y la constancia a la luz de los sentimientos del corazón alimentaran cada uno de mis pensamientos, cada día. Casi olvido que Dios conduce los destinos de las personas hacia los lugares que corresponden y en el debemos entonces confiar en que todo estará bien, inevitablemente.
Inmediatamente después, el Príncipe se dirigió a un escritorio, encendió una par de velas y son una sonrisa en el rostro tomo una pluma del tintero y comenzó a escribir un nuevo mensaje a su Rey. El pájaro, de regreso en su alma, pudo ver que la armonía y la paz habían vuelto al rostro y a los ojos del Príncipe.
FIN
martes, 16 de septiembre de 2008
El Plebeyo y el pajaro del Alma...
EL PLEBEYO Y EL PAJARO DEL ALMA
Santiago era un joven plebeyo que vivia muy cerca al rio, a la orilla del cual se dedicaba al cultuvo y a la crianza de gallinas. Cada manhana, se levantaba antes del amanecer para alimentar a los animales y cosechar las legumbres que debia llevar, en su carreta, al mercado del pueblo, donde permanecia todo el dia entre comerciantes y clientes para ganar las monedas que le permitian sostenerse a si mismo y sus ancianos padres.
Al caer la tarde, emprendia su largo retorno a su pequenha morada, donde, luego de preparar algo de comer, dormia las pocas horas de suenho que le quedaban, mientras aun sentia oir el bullicio de mercaderes y compradores de su diaria rutina, entre preocupaciones y nerviosismo.
Cierta manhana, desperto un poco mas temprano al escuchar el canto de un pajaro en su ventana. El pajaro al ver los ojos abiertos de Santiago, se acerco a el, sin miedo. El plebeyo lo miro y acaricio por unos instantes y luego se sento en el borde de la cama, dispuesto a comenzar su agitada rutina diaria.
Sin embargo, en el momento en que el plebeyo se ponia de pie, el ave lo interrumpio:
- Quedate un rato conmigo…
- ¡Hablas! – Respondio el muchacho – ¿Quien eres?
- Soy el Pajaro de del alma que vive en tu interior. Quedate un rato conmigo – pidio el ave.
- ¿Como es que nunca antes te habia oido? Pregunto Santiago
- Nunca te has tomado tiempo para escucharme- Respondio el pajaro
- ¡Con tantas cosas en mi cabeza! ¡Tantas cosas por hacer! ¡El bullicio de la gente! ¡Es imposible escuchar!
- Conozco tu cansancio, lo siento cada manhana – Dijo el pajaro con voz armoniosa
- ¡Ay Pajaro! Comprende que estoy sobrecargado de responsabilidades humanas… y la vida misma! Como podria detenerme a escuchar!
- Solo cierra los ojos y respira prufundo. En tan solo un momento de paz, nos podemos conectar…
El plebeyo respondio en tono burlesco:
- ¡Eso suena demasiado facil!
Entonces el ave le dijo:
- Ah! Ya entiendo. Entonces, el ser humano le teme a lo facil.
- ¡Tu no me entiendes! Lo que sucede es que yo siento que si tomo un respiro o un riesgo. Si pierdo un segundo o se me va el tiempo… alguien podria tomar mi lugar! O quiza, algo malo podria pasar! A veces quisiera poder… quisera tener… ¡TRABAJO TAN DURO! – Grito el plebeyo - ¿Por qué me siento tan vacio?
El pajaro llevo al plebeyo hasta la ventana de su hogar, se poso sobre su mano y le dijo:
- Mira a tu alrededor… tienes TODO lo que se necesita para crear éxito y felicidad. ¡Es tu divino derecho de vida recibir todo aquello que tu corazon desee! Dios te ha regalado la abundancia la prosperidad y estas estan en todos lados. ¡No las dejes pasar! ¡Aprovecha tus oprtunidades para ser feliz!
El muchacho estaba conmovido. Luego de respirar profundo, con los punhos cerrados de impotencia, le dijo al pajaro:
- Pajaro del alma mia, muchas veces siento dentro mio que hay tanto que podria estar haciendo con mi vida. ¿Eres tu acaso que me habla desde el alma?
- No – le dijo el pajaro, mientras miraba a los ojos al plebeyo – Ese es Dios que te dice que sigas tus suenhos…
El plebeyo sonrio. Sus ojos brillaban intensamente. Conmovido, le pregunto al ave:
- ¿En verdad? ¿Pero como Angel? ¿Cómo puedo seguir mis suenhos?
- Detente. Medita. Ora. Luego sigue. Entonces, Dios te enviara la respuesta.
- Pajaro. Eso me parece imposible – Dijo Santiago, volviendo al tono ironico – Vemos un futuro incluenciado por tantas cosas. Realmente pienso que so es imposible – Afirmo.
- Lo que estas buscando, tambien te esta buscando a ti – Dijo el pajaro del alma.
Snatiago permanecio en silencio. Intentando entender y creer en lo que el pajaro del alma decia. Luego de unos minutos, pregunto:
- ¿Que hace posible lo imposible?
- ¡La Fe! – Respondio el ave – La fe tiene una vision que no puede ser ni alterada, ni interrumpida. Dios quiere darte lo que tu fe espera.
El rostro del plebeyo cambio en ese momento, pues comenzo a sentir la fe y a sentir el pajaro de su alma muy dentro suyo. Luego de unos instantes, pregunto:
- Pajaro del alma mia, Dios sabe de toda la envidia, la falta de respeto y el odio?
- SI – Afirmo el ave.
- ¿Dios sabe de toda la gente peleando con otros y haciendose la vida infeliz? – Dijo Santiago, iracundo. El ave volvio a responder:
- Si
- ¿Cómo es posible entonces que Dios no haga nada por el mundo? ¿Por qué Dios no actua para detener el sufrimiento, el hambre, la pobreza y el sufrimiento? – Dijo el plebeyo, mientras tomaba al pajaro en su mano, para hablarle frente a frente.
- Ya lo ha hecho – Le dijo el pajaro – Te ha enviado… A TI.
Santiago sonrio y cerro los ojos. En ese momento el pajaro salto de la mano del plebeyo y volo directo a su corazon desde donde hablo muchas veces mas con él y permaneció a su lado por siempre.
FIN
Santiago era un joven plebeyo que vivia muy cerca al rio, a la orilla del cual se dedicaba al cultuvo y a la crianza de gallinas. Cada manhana, se levantaba antes del amanecer para alimentar a los animales y cosechar las legumbres que debia llevar, en su carreta, al mercado del pueblo, donde permanecia todo el dia entre comerciantes y clientes para ganar las monedas que le permitian sostenerse a si mismo y sus ancianos padres.
Al caer la tarde, emprendia su largo retorno a su pequenha morada, donde, luego de preparar algo de comer, dormia las pocas horas de suenho que le quedaban, mientras aun sentia oir el bullicio de mercaderes y compradores de su diaria rutina, entre preocupaciones y nerviosismo.
Cierta manhana, desperto un poco mas temprano al escuchar el canto de un pajaro en su ventana. El pajaro al ver los ojos abiertos de Santiago, se acerco a el, sin miedo. El plebeyo lo miro y acaricio por unos instantes y luego se sento en el borde de la cama, dispuesto a comenzar su agitada rutina diaria.
Sin embargo, en el momento en que el plebeyo se ponia de pie, el ave lo interrumpio:
- Quedate un rato conmigo…
- ¡Hablas! – Respondio el muchacho – ¿Quien eres?
- Soy el Pajaro de del alma que vive en tu interior. Quedate un rato conmigo – pidio el ave.
- ¿Como es que nunca antes te habia oido? Pregunto Santiago
- Nunca te has tomado tiempo para escucharme- Respondio el pajaro
- ¡Con tantas cosas en mi cabeza! ¡Tantas cosas por hacer! ¡El bullicio de la gente! ¡Es imposible escuchar!
- Conozco tu cansancio, lo siento cada manhana – Dijo el pajaro con voz armoniosa
- ¡Ay Pajaro! Comprende que estoy sobrecargado de responsabilidades humanas… y la vida misma! Como podria detenerme a escuchar!
- Solo cierra los ojos y respira prufundo. En tan solo un momento de paz, nos podemos conectar…
El plebeyo respondio en tono burlesco:
- ¡Eso suena demasiado facil!
Entonces el ave le dijo:
- Ah! Ya entiendo. Entonces, el ser humano le teme a lo facil.
- ¡Tu no me entiendes! Lo que sucede es que yo siento que si tomo un respiro o un riesgo. Si pierdo un segundo o se me va el tiempo… alguien podria tomar mi lugar! O quiza, algo malo podria pasar! A veces quisiera poder… quisera tener… ¡TRABAJO TAN DURO! – Grito el plebeyo - ¿Por qué me siento tan vacio?
El pajaro llevo al plebeyo hasta la ventana de su hogar, se poso sobre su mano y le dijo:
- Mira a tu alrededor… tienes TODO lo que se necesita para crear éxito y felicidad. ¡Es tu divino derecho de vida recibir todo aquello que tu corazon desee! Dios te ha regalado la abundancia la prosperidad y estas estan en todos lados. ¡No las dejes pasar! ¡Aprovecha tus oprtunidades para ser feliz!
El muchacho estaba conmovido. Luego de respirar profundo, con los punhos cerrados de impotencia, le dijo al pajaro:
- Pajaro del alma mia, muchas veces siento dentro mio que hay tanto que podria estar haciendo con mi vida. ¿Eres tu acaso que me habla desde el alma?
- No – le dijo el pajaro, mientras miraba a los ojos al plebeyo – Ese es Dios que te dice que sigas tus suenhos…
El plebeyo sonrio. Sus ojos brillaban intensamente. Conmovido, le pregunto al ave:
- ¿En verdad? ¿Pero como Angel? ¿Cómo puedo seguir mis suenhos?
- Detente. Medita. Ora. Luego sigue. Entonces, Dios te enviara la respuesta.
- Pajaro. Eso me parece imposible – Dijo Santiago, volviendo al tono ironico – Vemos un futuro incluenciado por tantas cosas. Realmente pienso que so es imposible – Afirmo.
- Lo que estas buscando, tambien te esta buscando a ti – Dijo el pajaro del alma.
Snatiago permanecio en silencio. Intentando entender y creer en lo que el pajaro del alma decia. Luego de unos minutos, pregunto:
- ¿Que hace posible lo imposible?
- ¡La Fe! – Respondio el ave – La fe tiene una vision que no puede ser ni alterada, ni interrumpida. Dios quiere darte lo que tu fe espera.
El rostro del plebeyo cambio en ese momento, pues comenzo a sentir la fe y a sentir el pajaro de su alma muy dentro suyo. Luego de unos instantes, pregunto:
- Pajaro del alma mia, Dios sabe de toda la envidia, la falta de respeto y el odio?
- SI – Afirmo el ave.
- ¿Dios sabe de toda la gente peleando con otros y haciendose la vida infeliz? – Dijo Santiago, iracundo. El ave volvio a responder:
- Si
- ¿Cómo es posible entonces que Dios no haga nada por el mundo? ¿Por qué Dios no actua para detener el sufrimiento, el hambre, la pobreza y el sufrimiento? – Dijo el plebeyo, mientras tomaba al pajaro en su mano, para hablarle frente a frente.
- Ya lo ha hecho – Le dijo el pajaro – Te ha enviado… A TI.
Santiago sonrio y cerro los ojos. En ese momento el pajaro salto de la mano del plebeyo y volo directo a su corazon desde donde hablo muchas veces mas con él y permaneció a su lado por siempre.
FIN
Tu, entonces, poesia...
Tú me llamaste poeta hoy. Yo a ti te llamo, entonces, poesía.
Contigo como mi poesía, mis palabras se convierten en un inevitablemente sincero eco…
El eco de tu piel que me invita a perderme en su universo, suave, dulce.
El eco de tus labios que me han llevado en una paseo rápido por la galaxia, con tan solo rozarlos.
Eco, de tu sonrisa que ilumina hasta el último rincón de mi universo, que anoche se detuvo para nosotros.
Eco de tu voz suave y tu aliento a fuego que impregno de alma a mi cuerpo, junto al tuyo.
¿Qué más puedo pedir al cielo luego de una noche junto a ti?
Luego de haber sentido la tibieza de tus abrazos de fresas con crema, tan suaves, tan dulces…
Luego de haber contemplado tus ojos dormidos en la oscuridad, tan llenos de la paz que aun siento conmigo.
Confieso que mientras dormías he tomado tu mano y he tocado el cielo y al besarla he dejado un pedazo de corazón en tu puño, fuerte.
En silencio he tocado tu cuerpo con mis dedos, lentamente, concentrado para sentir cada curva y recordar cada monte, cada poro, para no extrañarte.
¿No te diste cuenta acaso que las estrellas anoche nos miraban celosas por la luz de nuestros ojos al mirarnos?
La luna misma se apago triste porque aunque trato de asomarse a la ventana, y meterse con nosotros en la cama, nuestro universo fue solo de dos.
Anoche, bajaron los ángeles del cielo ante el llamado de la oscuridad, cómplices, para arrullar nuestros sueños pegados en un afecto honesto.
Hoy, luego de tanta noche, ante el cielo confieso que estas en cada uno de mis pensamientos, que me invitan a sonreírle a la vida
Al sol le he contado orgulloso esta mañana que tu luz es más cálida e intensa que su mejor verano y su mejor flor.
Y al viento le he pedido que acerque hacia mi tu aroma a esperanza y azul, por tan solo unos minutos, para revivirte…
Hoy no encuentro música mejor que el recuerdo tu voz susurrándome en la oscuridad
Ni color más vivo que el que vi anoche, cuando sentí tus besos comerse los míos.
¿Tú me llamas a mi poeta? Yo te llamo a ti poesía y a mis palabras eco de tu cuerpo y tu alma a mi lado, dormido, hermoso.
Yo te llamo a ti poesía y a la noche pasada le llamo bastidor de una pintura exquisita qué pintamos tu y yo en una cama de leche y espuma.
Contigo como mi poesía, mis palabras se convierten en un inevitablemente sincero eco…
El eco de tu piel que me invita a perderme en su universo, suave, dulce.
El eco de tus labios que me han llevado en una paseo rápido por la galaxia, con tan solo rozarlos.
Eco, de tu sonrisa que ilumina hasta el último rincón de mi universo, que anoche se detuvo para nosotros.
Eco de tu voz suave y tu aliento a fuego que impregno de alma a mi cuerpo, junto al tuyo.
¿Qué más puedo pedir al cielo luego de una noche junto a ti?
Luego de haber sentido la tibieza de tus abrazos de fresas con crema, tan suaves, tan dulces…
Luego de haber contemplado tus ojos dormidos en la oscuridad, tan llenos de la paz que aun siento conmigo.
Confieso que mientras dormías he tomado tu mano y he tocado el cielo y al besarla he dejado un pedazo de corazón en tu puño, fuerte.
En silencio he tocado tu cuerpo con mis dedos, lentamente, concentrado para sentir cada curva y recordar cada monte, cada poro, para no extrañarte.
¿No te diste cuenta acaso que las estrellas anoche nos miraban celosas por la luz de nuestros ojos al mirarnos?
La luna misma se apago triste porque aunque trato de asomarse a la ventana, y meterse con nosotros en la cama, nuestro universo fue solo de dos.
Anoche, bajaron los ángeles del cielo ante el llamado de la oscuridad, cómplices, para arrullar nuestros sueños pegados en un afecto honesto.
Hoy, luego de tanta noche, ante el cielo confieso que estas en cada uno de mis pensamientos, que me invitan a sonreírle a la vida
Al sol le he contado orgulloso esta mañana que tu luz es más cálida e intensa que su mejor verano y su mejor flor.
Y al viento le he pedido que acerque hacia mi tu aroma a esperanza y azul, por tan solo unos minutos, para revivirte…
Hoy no encuentro música mejor que el recuerdo tu voz susurrándome en la oscuridad
Ni color más vivo que el que vi anoche, cuando sentí tus besos comerse los míos.
¿Tú me llamas a mi poeta? Yo te llamo a ti poesía y a mis palabras eco de tu cuerpo y tu alma a mi lado, dormido, hermoso.
Yo te llamo a ti poesía y a la noche pasada le llamo bastidor de una pintura exquisita qué pintamos tu y yo en una cama de leche y espuma.
El Viaje del Pajaro del Alma...
EL VIAJE DEL PAJARO DEL ALMA
En un mirador de los más bellos se habían enamorado un Rey y un Príncipe. Por inusual que parezca esta situación, el amor es algo bello, así es que ambos decidieron seguir sus instintos y acercar sus corazones uno al otro.
Al pasar de los días, el Rey y el Príncipe se encontraban muy contentos por lo bien que se sentían juntos. El príncipe se encontraba muy agradecido con su Rey, pues este le había enseñado a descubrir al Pájaro del Alma que todos llevamos dentro. Una lección que el príncipe valoraba mucho y tenia presente a diario.
La vida, en el reino, era mucho más bonita desde que se ellos se habían conocido y ambos disfrutaban de cada segundo juntos.
Cierto día, el Rey tuvo que partir a una misión. Pero antes de hacerlo, entrego al príncipe un medallón como recuerdo y una serie de tareas que debía llevar a cabo en su ausencia. El príncipe acepto su partida, con la seguridad de que Dios define los destinos de las personas y sus decisiones deben ser aceptadas en armonía, porque estas son tomadas con toda su sabiduría.
Al pasar de los días, el Príncipe noto que el Pájaro de su Alma estaba muy inquieto, porque había comenzado a extrañar al Rey. El príncipe lo calmaba día a día, mientras escribía poemas de amor y cumplía con las labores que el rey le había dejado antes de partir.
Una mañana, el príncipe descubrió que el pájaro de su alma había desaparecido. Triste y sin más que hacer que esperar el retorno, el Príncipe se sentó en la colina más alta a esperar el retorno del Pájaro del Alma.
Ya de noche cuando el príncipe se disponía a volver al castillo, vio a lo lejos la figura del pájaro del alma, quien al estar más cerca cayo desmayado en sus manos. Ágil, el príncipe llevo al pájaro hasta su alcoba y ahí, junto a la fogata, espero a que despertara para alimentarlo y darle agua de beber.
Cuando el pájaro se encontraba más tranquilo y descansado, el príncipe le pregunto a donde había ido y porque había huido sin avisarle. A esto, el pájaro de su alma le respondió: He ido en búsqueda del Rey, si bien tu corazón es muy fuerte y puede esperar por él, yo no lo soy.
Salí dispuesto a viajar cuantos días tenga que hacerlo hasta llegar junto al Rey. Volé con todas mis fuerzas, pero al ver caer el sol, en mi agotamiento, me di cuenta que mi tarea era imposible, ya que la distancia es demasiado larga, entonces decidí aceptar mi derrota y regresar.
Luego de sonreír, el Príncipe tomo al pájaro y lo puso en su rodilla, luego se saco la camisa y tomando el centro de su pecho con sus manos lo abrió con mucha fuerza para dejar descubierto su corazón. Inmediatamente, tomo al pájaro del alma y lo puso frente a su pecho y le pregunto: “Dime, que ves?”
El pájaro respondió: “Es la imagen del Rey grabada en tu mismo corazón”
El príncipe sonrió una vez más, cerro su pecho y mirando a los ojos del pájaro del alma, le dijo: No es necesario seguir a las personas para sentirlas con nosotros. Cuando el Rey partió, no solo dejo un medallón para mí. Un puñado de sentimientos y otro de recuerdos construyeron algo dentro mío que me hace sentirlo cerca todos los días. Mi corazón no tiene mayor fortaleza que tú o yo, pero si ha aprendido a comprender que la presencia física no es la única opción para estar cerca de alguien. El Rey vive dentro mío, como yo dentro suyo. Cuando lo extrañes demasiado, no olvides que no es necesario que viajes largas distancias, es suficiente que te acerques a mi corazón, el Rey estará siempre ahí, inclusive cuando regrese de su misión a nuestro lado.
Esa noche ambos durmieron junto al fuego, el príncipe durmió agarrando con una mano el Medallón que pendía de su cuello y, el Pájaro de su alma, cayó en un profundo sueño justo en el centro del pecho de Príncipe, junto al Rey.
FIN
En un mirador de los más bellos se habían enamorado un Rey y un Príncipe. Por inusual que parezca esta situación, el amor es algo bello, así es que ambos decidieron seguir sus instintos y acercar sus corazones uno al otro.
Al pasar de los días, el Rey y el Príncipe se encontraban muy contentos por lo bien que se sentían juntos. El príncipe se encontraba muy agradecido con su Rey, pues este le había enseñado a descubrir al Pájaro del Alma que todos llevamos dentro. Una lección que el príncipe valoraba mucho y tenia presente a diario.
La vida, en el reino, era mucho más bonita desde que se ellos se habían conocido y ambos disfrutaban de cada segundo juntos.
Cierto día, el Rey tuvo que partir a una misión. Pero antes de hacerlo, entrego al príncipe un medallón como recuerdo y una serie de tareas que debía llevar a cabo en su ausencia. El príncipe acepto su partida, con la seguridad de que Dios define los destinos de las personas y sus decisiones deben ser aceptadas en armonía, porque estas son tomadas con toda su sabiduría.
Al pasar de los días, el Príncipe noto que el Pájaro de su Alma estaba muy inquieto, porque había comenzado a extrañar al Rey. El príncipe lo calmaba día a día, mientras escribía poemas de amor y cumplía con las labores que el rey le había dejado antes de partir.
Una mañana, el príncipe descubrió que el pájaro de su alma había desaparecido. Triste y sin más que hacer que esperar el retorno, el Príncipe se sentó en la colina más alta a esperar el retorno del Pájaro del Alma.
Ya de noche cuando el príncipe se disponía a volver al castillo, vio a lo lejos la figura del pájaro del alma, quien al estar más cerca cayo desmayado en sus manos. Ágil, el príncipe llevo al pájaro hasta su alcoba y ahí, junto a la fogata, espero a que despertara para alimentarlo y darle agua de beber.
Cuando el pájaro se encontraba más tranquilo y descansado, el príncipe le pregunto a donde había ido y porque había huido sin avisarle. A esto, el pájaro de su alma le respondió: He ido en búsqueda del Rey, si bien tu corazón es muy fuerte y puede esperar por él, yo no lo soy.
Salí dispuesto a viajar cuantos días tenga que hacerlo hasta llegar junto al Rey. Volé con todas mis fuerzas, pero al ver caer el sol, en mi agotamiento, me di cuenta que mi tarea era imposible, ya que la distancia es demasiado larga, entonces decidí aceptar mi derrota y regresar.
Luego de sonreír, el Príncipe tomo al pájaro y lo puso en su rodilla, luego se saco la camisa y tomando el centro de su pecho con sus manos lo abrió con mucha fuerza para dejar descubierto su corazón. Inmediatamente, tomo al pájaro del alma y lo puso frente a su pecho y le pregunto: “Dime, que ves?”
El pájaro respondió: “Es la imagen del Rey grabada en tu mismo corazón”
El príncipe sonrió una vez más, cerro su pecho y mirando a los ojos del pájaro del alma, le dijo: No es necesario seguir a las personas para sentirlas con nosotros. Cuando el Rey partió, no solo dejo un medallón para mí. Un puñado de sentimientos y otro de recuerdos construyeron algo dentro mío que me hace sentirlo cerca todos los días. Mi corazón no tiene mayor fortaleza que tú o yo, pero si ha aprendido a comprender que la presencia física no es la única opción para estar cerca de alguien. El Rey vive dentro mío, como yo dentro suyo. Cuando lo extrañes demasiado, no olvides que no es necesario que viajes largas distancias, es suficiente que te acerques a mi corazón, el Rey estará siempre ahí, inclusive cuando regrese de su misión a nuestro lado.
Esa noche ambos durmieron junto al fuego, el príncipe durmió agarrando con una mano el Medallón que pendía de su cuello y, el Pájaro de su alma, cayó en un profundo sueño justo en el centro del pecho de Príncipe, junto al Rey.
FIN
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