Tú me llamaste poeta hoy. Yo a ti te llamo, entonces, poesía.
Contigo como mi poesía, mis palabras se convierten en un inevitablemente sincero eco…
El eco de tu piel que me invita a perderme en su universo, suave, dulce.
El eco de tus labios que me han llevado en una paseo rápido por la galaxia, con tan solo rozarlos.
Eco, de tu sonrisa que ilumina hasta el último rincón de mi universo, que anoche se detuvo para nosotros.
Eco de tu voz suave y tu aliento a fuego que impregno de alma a mi cuerpo, junto al tuyo.
¿Qué más puedo pedir al cielo luego de una noche junto a ti?
Luego de haber sentido la tibieza de tus abrazos de fresas con crema, tan suaves, tan dulces…
Luego de haber contemplado tus ojos dormidos en la oscuridad, tan llenos de la paz que aun siento conmigo.
Confieso que mientras dormías he tomado tu mano y he tocado el cielo y al besarla he dejado un pedazo de corazón en tu puño, fuerte.
En silencio he tocado tu cuerpo con mis dedos, lentamente, concentrado para sentir cada curva y recordar cada monte, cada poro, para no extrañarte.
¿No te diste cuenta acaso que las estrellas anoche nos miraban celosas por la luz de nuestros ojos al mirarnos?
La luna misma se apago triste porque aunque trato de asomarse a la ventana, y meterse con nosotros en la cama, nuestro universo fue solo de dos.
Anoche, bajaron los ángeles del cielo ante el llamado de la oscuridad, cómplices, para arrullar nuestros sueños pegados en un afecto honesto.
Hoy, luego de tanta noche, ante el cielo confieso que estas en cada uno de mis pensamientos, que me invitan a sonreírle a la vida
Al sol le he contado orgulloso esta mañana que tu luz es más cálida e intensa que su mejor verano y su mejor flor.
Y al viento le he pedido que acerque hacia mi tu aroma a esperanza y azul, por tan solo unos minutos, para revivirte…
Hoy no encuentro música mejor que el recuerdo tu voz susurrándome en la oscuridad
Ni color más vivo que el que vi anoche, cuando sentí tus besos comerse los míos.
¿Tú me llamas a mi poeta? Yo te llamo a ti poesía y a mis palabras eco de tu cuerpo y tu alma a mi lado, dormido, hermoso.
Yo te llamo a ti poesía y a la noche pasada le llamo bastidor de una pintura exquisita qué pintamos tu y yo en una cama de leche y espuma.
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