EL VIAJE DEL PAJARO DEL ALMA
En un mirador de los más bellos se habían enamorado un Rey y un Príncipe. Por inusual que parezca esta situación, el amor es algo bello, así es que ambos decidieron seguir sus instintos y acercar sus corazones uno al otro.
Al pasar de los días, el Rey y el Príncipe se encontraban muy contentos por lo bien que se sentían juntos. El príncipe se encontraba muy agradecido con su Rey, pues este le había enseñado a descubrir al Pájaro del Alma que todos llevamos dentro. Una lección que el príncipe valoraba mucho y tenia presente a diario.
La vida, en el reino, era mucho más bonita desde que se ellos se habían conocido y ambos disfrutaban de cada segundo juntos.
Cierto día, el Rey tuvo que partir a una misión. Pero antes de hacerlo, entrego al príncipe un medallón como recuerdo y una serie de tareas que debía llevar a cabo en su ausencia. El príncipe acepto su partida, con la seguridad de que Dios define los destinos de las personas y sus decisiones deben ser aceptadas en armonía, porque estas son tomadas con toda su sabiduría.
Al pasar de los días, el Príncipe noto que el Pájaro de su Alma estaba muy inquieto, porque había comenzado a extrañar al Rey. El príncipe lo calmaba día a día, mientras escribía poemas de amor y cumplía con las labores que el rey le había dejado antes de partir.
Una mañana, el príncipe descubrió que el pájaro de su alma había desaparecido. Triste y sin más que hacer que esperar el retorno, el Príncipe se sentó en la colina más alta a esperar el retorno del Pájaro del Alma.
Ya de noche cuando el príncipe se disponía a volver al castillo, vio a lo lejos la figura del pájaro del alma, quien al estar más cerca cayo desmayado en sus manos. Ágil, el príncipe llevo al pájaro hasta su alcoba y ahí, junto a la fogata, espero a que despertara para alimentarlo y darle agua de beber.
Cuando el pájaro se encontraba más tranquilo y descansado, el príncipe le pregunto a donde había ido y porque había huido sin avisarle. A esto, el pájaro de su alma le respondió: He ido en búsqueda del Rey, si bien tu corazón es muy fuerte y puede esperar por él, yo no lo soy.
Salí dispuesto a viajar cuantos días tenga que hacerlo hasta llegar junto al Rey. Volé con todas mis fuerzas, pero al ver caer el sol, en mi agotamiento, me di cuenta que mi tarea era imposible, ya que la distancia es demasiado larga, entonces decidí aceptar mi derrota y regresar.
Luego de sonreír, el Príncipe tomo al pájaro y lo puso en su rodilla, luego se saco la camisa y tomando el centro de su pecho con sus manos lo abrió con mucha fuerza para dejar descubierto su corazón. Inmediatamente, tomo al pájaro del alma y lo puso frente a su pecho y le pregunto: “Dime, que ves?”
El pájaro respondió: “Es la imagen del Rey grabada en tu mismo corazón”
El príncipe sonrió una vez más, cerro su pecho y mirando a los ojos del pájaro del alma, le dijo: No es necesario seguir a las personas para sentirlas con nosotros. Cuando el Rey partió, no solo dejo un medallón para mí. Un puñado de sentimientos y otro de recuerdos construyeron algo dentro mío que me hace sentirlo cerca todos los días. Mi corazón no tiene mayor fortaleza que tú o yo, pero si ha aprendido a comprender que la presencia física no es la única opción para estar cerca de alguien. El Rey vive dentro mío, como yo dentro suyo. Cuando lo extrañes demasiado, no olvides que no es necesario que viajes largas distancias, es suficiente que te acerques a mi corazón, el Rey estará siempre ahí, inclusive cuando regrese de su misión a nuestro lado.
Esa noche ambos durmieron junto al fuego, el príncipe durmió agarrando con una mano el Medallón que pendía de su cuello y, el Pájaro de su alma, cayó en un profundo sueño justo en el centro del pecho de Príncipe, junto al Rey.
FIN
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