EL PLEBEYO Y EL PAJARO DEL ALMA
Santiago era un joven plebeyo que vivia muy cerca al rio, a la orilla del cual se dedicaba al cultuvo y a la crianza de gallinas. Cada manhana, se levantaba antes del amanecer para alimentar a los animales y cosechar las legumbres que debia llevar, en su carreta, al mercado del pueblo, donde permanecia todo el dia entre comerciantes y clientes para ganar las monedas que le permitian sostenerse a si mismo y sus ancianos padres.
Al caer la tarde, emprendia su largo retorno a su pequenha morada, donde, luego de preparar algo de comer, dormia las pocas horas de suenho que le quedaban, mientras aun sentia oir el bullicio de mercaderes y compradores de su diaria rutina, entre preocupaciones y nerviosismo.
Cierta manhana, desperto un poco mas temprano al escuchar el canto de un pajaro en su ventana. El pajaro al ver los ojos abiertos de Santiago, se acerco a el, sin miedo. El plebeyo lo miro y acaricio por unos instantes y luego se sento en el borde de la cama, dispuesto a comenzar su agitada rutina diaria.
Sin embargo, en el momento en que el plebeyo se ponia de pie, el ave lo interrumpio:
- Quedate un rato conmigo…
- ¡Hablas! – Respondio el muchacho – ¿Quien eres?
- Soy el Pajaro de del alma que vive en tu interior. Quedate un rato conmigo – pidio el ave.
- ¿Como es que nunca antes te habia oido? Pregunto Santiago
- Nunca te has tomado tiempo para escucharme- Respondio el pajaro
- ¡Con tantas cosas en mi cabeza! ¡Tantas cosas por hacer! ¡El bullicio de la gente! ¡Es imposible escuchar!
- Conozco tu cansancio, lo siento cada manhana – Dijo el pajaro con voz armoniosa
- ¡Ay Pajaro! Comprende que estoy sobrecargado de responsabilidades humanas… y la vida misma! Como podria detenerme a escuchar!
- Solo cierra los ojos y respira prufundo. En tan solo un momento de paz, nos podemos conectar…
El plebeyo respondio en tono burlesco:
- ¡Eso suena demasiado facil!
Entonces el ave le dijo:
- Ah! Ya entiendo. Entonces, el ser humano le teme a lo facil.
- ¡Tu no me entiendes! Lo que sucede es que yo siento que si tomo un respiro o un riesgo. Si pierdo un segundo o se me va el tiempo… alguien podria tomar mi lugar! O quiza, algo malo podria pasar! A veces quisiera poder… quisera tener… ¡TRABAJO TAN DURO! – Grito el plebeyo - ¿Por qué me siento tan vacio?
El pajaro llevo al plebeyo hasta la ventana de su hogar, se poso sobre su mano y le dijo:
- Mira a tu alrededor… tienes TODO lo que se necesita para crear éxito y felicidad. ¡Es tu divino derecho de vida recibir todo aquello que tu corazon desee! Dios te ha regalado la abundancia la prosperidad y estas estan en todos lados. ¡No las dejes pasar! ¡Aprovecha tus oprtunidades para ser feliz!
El muchacho estaba conmovido. Luego de respirar profundo, con los punhos cerrados de impotencia, le dijo al pajaro:
- Pajaro del alma mia, muchas veces siento dentro mio que hay tanto que podria estar haciendo con mi vida. ¿Eres tu acaso que me habla desde el alma?
- No – le dijo el pajaro, mientras miraba a los ojos al plebeyo – Ese es Dios que te dice que sigas tus suenhos…
El plebeyo sonrio. Sus ojos brillaban intensamente. Conmovido, le pregunto al ave:
- ¿En verdad? ¿Pero como Angel? ¿Cómo puedo seguir mis suenhos?
- Detente. Medita. Ora. Luego sigue. Entonces, Dios te enviara la respuesta.
- Pajaro. Eso me parece imposible – Dijo Santiago, volviendo al tono ironico – Vemos un futuro incluenciado por tantas cosas. Realmente pienso que so es imposible – Afirmo.
- Lo que estas buscando, tambien te esta buscando a ti – Dijo el pajaro del alma.
Snatiago permanecio en silencio. Intentando entender y creer en lo que el pajaro del alma decia. Luego de unos minutos, pregunto:
- ¿Que hace posible lo imposible?
- ¡La Fe! – Respondio el ave – La fe tiene una vision que no puede ser ni alterada, ni interrumpida. Dios quiere darte lo que tu fe espera.
El rostro del plebeyo cambio en ese momento, pues comenzo a sentir la fe y a sentir el pajaro de su alma muy dentro suyo. Luego de unos instantes, pregunto:
- Pajaro del alma mia, Dios sabe de toda la envidia, la falta de respeto y el odio?
- SI – Afirmo el ave.
- ¿Dios sabe de toda la gente peleando con otros y haciendose la vida infeliz? – Dijo Santiago, iracundo. El ave volvio a responder:
- Si
- ¿Cómo es posible entonces que Dios no haga nada por el mundo? ¿Por qué Dios no actua para detener el sufrimiento, el hambre, la pobreza y el sufrimiento? – Dijo el plebeyo, mientras tomaba al pajaro en su mano, para hablarle frente a frente.
- Ya lo ha hecho – Le dijo el pajaro – Te ha enviado… A TI.
Santiago sonrio y cerro los ojos. En ese momento el pajaro salto de la mano del plebeyo y volo directo a su corazon desde donde hablo muchas veces mas con él y permaneció a su lado por siempre.
FIN
martes, 16 de septiembre de 2008
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