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miércoles, 21 de marzo de 2007

Gracias por haber venido...

Gracias por venir. Me imagino que cualquier otra persona te haría muchas preguntas sobre la misma humanidad y el futuro. Hay muchas cosas que no están claras en el mundo. Hay mucho dolor. Yo en lo personal, también tengo mucho que hablar contigo. Por eso, siento gozo al ver que acudiste a la cita.

Dime, por favor. ¿Hasta cuando debo tolerar esta agonía? ¿Por qué una y otra vez me mandas desaventuras que me hacen sufrir? ¿Podré algún día para de llorar?

Tu bien sabes que de mi se han burlado. He sido traicionado, usado, engañado, violado, odiado, maltratado, excedido y ultrajado tantas veces y de tantas formas que ya no se si algún momento esto va a parar.

¿Tan malo soy? ¿He hecho tanto mal en otras vidas? ¿En verdad me merezco esto?

Veo la felicidad en mi vida como algo imposible. En mi soledad y tristeza solo aspiro a un poco de paz y cuando casi llega me mandas siempre algo que me vuelve a dejar en el barro, de rodillas, derrotado.

Solo tú sabes cuantas noches caigo dormido de tanto llorar y cuanta gente abusa de mis sentimientos. ¿Acaso debo volverme un despiadado animal lleno de odio y rencor para no volver a ser utilizado?

Tú profesas que amemos, profesas la compasión y la amistad. Profesas la lealtad y la verdad. ¿No debería entonces llegar la angustia y la desaventura a aquellos que me han hecho daño, en lugar de llegarme a mí?

Si lo que tú dices es verdadero. ¿No debería la presa siempre escapar y el cazador ser apresado? Porque la gente mala que me lastima y ultraja no es quien acaba derrotado. ¿Prefieres acaso a los villanos? ¿Están más cerca de tu corazón y son más dignos de tu gloria los abusivos, los mentirosos, los deshonestos y los perversos?

Si nosotros somos tu rebaño, ¿Por qué nuestro pastor no nos cuida de los lobos que nos rodean? ¿Por qué permiten que poco a poco acaben con nosotros?

¿Deberíamos entonces convertirnos en lobos para enfrentar al enemigo?

Disculpa el tono de mi voz y lo agresivo de mis palabras. Pero es que estoy desconcertado de tanto dolor. Hay noches en las que en verdad no puedo respirar, la angustia que aprisiona mi pecho me ahoga y cada vez me cuesta mas levantarme en las mañanas…

…durante mucho tiempo pensé que esto pararía. Que en algún momento la vida me pagaría con dicha todo mi sufrimiento. Pero ya no. Lo siento Padre mío, pero el crédito con la vida ha terminado. TA no hay más tiempo y ya no recibiré solamente los pequeños intereses, que no me dan para nada.

Hoy quiero que la vida me pague todo. Quiero poder dormir sabiendo que mañana será un buen día. Quiero poder dar un paso en confianza. Saber que ya no seré utilizado. Ya no voy a permitir más juegos de azar. Devuélveme mi suerte y devuélveme la oportunidad de amar, sin ser engañado.

Solo así podré seguir en pié. Solo así podré volver a tu iglesia y saludarte con todo mi amor. El rencor que siento siempre lo mantuve alejado de ti, pero a veces siento que ya no puedo más.

Llámame cobarde si quieres. Se que muchos han sufrido penares y miseria en tu nombre. Pero yo no puedo más. Tal vez sea cobarde, pero soy tu hijo. Dale a este hijo tuyo paz, Dios mío.

No tienes que responderme nada de lo que te pregunte. No te quito más tiempo. Solo piensa en lo que te dije y dame lo que te pido.

Muchas gracias por haber venido.

jueves, 8 de marzo de 2007

Inevitablemente vacio




He quedado inevitablemente vacío…
De tanto desnudar mis sentimientos, ya no tengo nada
Le he dado al papel todo lo que ha golpeado mi corazón
Dentro de mí solo quedan palabras sin eco, que no dicen nada.

Ya no se si estoy vivo. ¿Es estar vivo el solo acto de respirar?
Si ya no sonrío, no lloro, no canto ¿Seguiré vivo?
¿Merezco llamarme vivo si dejo de crear?
Solo soy un parásito que toma del mundo sin dar… nada

Miro, pero no observo
Analizo, pero no comprendo
Sopla el viento, pero no siento la brisa
El agua ya no me provoca sed

Tomo la pluma como para obligarme
Poso mi mano sobre el papel
Me quedo en silencio por una hora
… nada. Acabo pintándome las uñas con la tinta que ya esta seca.

¿Acaso debo salir a las calles para encontrar un amor que me rompa el corazón una vez más?
¿Debo encaminar la muerte de un hermano para que mi vasija se rompa?
¿Qué enfermedad funesta me dará tinta fresca para volver a mi oficio?
¿Es que el alma tiene que ser golpeada para sangrar sentimientos?

Un mar de impotencia se rebalsa en mi pañuelo
Mientras aún miro la hoja pálida y vacía
Agarrándome los pelos descubro con sorpresa
Que también le puedo escribir al vacío

La angustia de quedarme sin palabras
La pena de no poder pensar en nada
La ironía de sentir que no siento
Me ha devuelto la tinta que esperaba

Ahora escribo ya sin llanto
Palabras que nunca esperaba
No hay que sentir en carne propia
Lo que en palabras se explaya

Tatan!

jueves, 15 de febrero de 2007

El regreso



Dos años después…

(Los años no han pasado para ti. Me di cuenta en el momento que cruzaste la puerta. Quiero que sigas pensando que estoy dormido para poder observarte centímetro a centímetro. Tus manos, tu ropa, tu pelo y tus ojos. Tus labios… que un día fueron míos.
Tienes barro en los zapatos. ¿De donde habrás venido?¿Como habrás llegado otra vez a mi lado?¿Porque? ¿Para Que?
No traes flores. Me hubiese gustado que me traigan flores. Tu sabes que a mi me vuelven loco las flores, pero solo una vez me regalaste una. ¡Como extraño el aroma de las flores!.
Ya no soy lo que era antes…quien era antes. Mis brazos están más delgados y mi piel más seca. Que pena que me veas así… y tu además, estando así.
El tiempo no ha pasado para ti. Para mí, el tiempo ha pasado por los dos.
Tus labios se ven húmedos, pero tus ojos no. No has llorado. Seguro es porque no te conmueve verme. Seguro estas aquí por lástima. Yo no quiero lástima.
Creo firmemente que el 95% de las visitas al hospital son por lástima… Que lástima…)


- Has engordado…
Te estas quedando calvo. No-no, no tienes que pararte. Más bien… ¡No te me acerques! (
Te tengo miedo)
Yo no se que haces aquí… (Si no estas llorando)
Que me miras… (
Tu mirada me ametralla con recuerdos que me llenan la cabeza hasta casi matarme)
Yo no se que haces aquí… ¡Porque no te vas!

¿Que me miras?... ¡QUE ME MIRAS!
Tú no tienes derecho a mirarme. No tienes derecho a estar aquí. Así, mirándome así… YO puedo mirarte.
¿Quien te ha dicho que estaba aquí?
Quien… en todo el mundo, no ubicaría que es totalmente impropia tu presencia en este lugar hoy, ahora…

¡QUE ME MIRAS! ¡YA NO ME MIRES! No quiero que nadie me mire así.

(Risas) Creo que me estoy volviendo loco ¿No? Yo no puedo estar hablando contigo. ¿Cómo es posible que este hablando contigo?...

…si tu para mi no existes…

¿Me oyes? No existe. NO E-XIS ¡TES!

Hace tiempo que dejaste de existir en mi vida.

(Eres aquello que el tiempo se llevo. Eres eso en lo que una vez creí, pero ya no. Eres aquello que no pasa y que si pasa se acaba. Eres el límite inalcanzable del pasado, la utopía malcriada, las alas que tuve y me cortaste. Eres lo que pudo ser y no sera porque no me da la gana. Eres lo que no me da la gana. Eres tantas cosas, pero no te voy a decir más porque tu…)

¡TE ODIO!

¡ENFERMERA!

(Necesito litros de morfina para aguantar la presencia tuya, aquí, como un fantasma. Un fantasma sin derecho de causarme dolor después de tanto tiempo)

No, no. No te odio. No te odio porque NO existes. ¡NO!.... existes. (Risa)

Pensándolo bien, me alegro mucho que hayas venido. Quiero que sepas que esto no tiene nada que ver contigo. He sido feliz hartas veces en los últimos dos años… Muy Feliz (Risa) ¿no me crees?

Si. Fui feliz… cuatro veces…

(La primera cuando arranqué el retrovisor de tu auto y lo bote al río; La segunda cuando hice que asaltaran a tu “amigo” y le sacaron la mierda; La tercera cuando me enteré que estabas sin trabajo y la cuarta hoy que estas de nuevo a mi lado y he olido tu perfume)

…pero no te voy a decir cuando, ni como. Eso me lo guardo para mí.

(Silencio largo)

Que impropio de mi parte tratar así a una visita. Perdón. (Siempre acabo pidiéndote perdón)
Por favor, ponte cómodo, puedes subir la calefacción si te hace frío. Este es el verano más frío que he sentido. ¿No?...

¿Cómo has estado? No, no me respondas. Bien, seguro. Re-bien.

¿Qué ha sido de tu vida? No, no me respondas… shhh…no me respondas… solo estamos jugando… Apuesto a que estas envuelto en una relación amorosa desde hace más de un año. Estas con un galán de ojos verdes, pelo dorado y rizado, más joven que tu y con unos brazos de hierro. Apuesto a que viven en una casa en Huajchilla y que tienen dos perros hermosos, machos los dos, uno para cada uno. ¿No ve? No me tienes que mencionar que el sexo es fabuloso y que aprendiste al fin a morder almohadas, que ahora te gusta morder almohadas. Que te vuelves loco cuando estas mordiendo almohadas… ¿No ve?
No me tienes que decir que te han ascendido dos veces y que te juntas con otra gente, seguro entre esa gente lo conociste, porque se miraban demasiado y estaban de sobra las palabras. Seguro se enamoraron ese mismo día. Seguro tiene un nombre alienado como… Marcio. Pero a vos te encanta su nombre ¿No ve? Te encanta todo de él y lo único que te atormenta es no haberlo conocido antes. Antes de todo, para no haber tenido que conocerme a mi. Para no haber tenido que vivir lo que viviste conmigo. Para no perder lo mejor de tus veintes.

(Ojala sea así. Ojala seas muy feliz, por los dos.)

Sonríes… ¿es por lástima? ¿o es porque te impresiona lo que puedo leer en tus ojos? Que puedo verlos y saberlo ¡TODO! Yo nunca me equivoco ¿no ve? (Casi siempre me equivoco)

¿Has botado nuestras cosas? … ¿O las has guardado en un depósito oscuro, lleno de polvo? ¡Para que tener recuerdos de tanta huevada!… Para que guardar recuerdos de lo que no fue.

(
Silencio)

(Risa) ¿Sabes que me emputa? Se que no me equivoco (…) (risa)

Yo… para que… ¡yo lo he guardado todo! Tengo hasta las facturas de La Comedie y hasta los corchos de los vinos que nos tomábamos. He guardado las cucharillas de los raspadillos y los Post Its que me escribías. Tengo en mi albúm la última foto que nos tomamos juntos… con el gato.

Ah…si… por si acaso. El gato murió. Lo encontré sequito en un rincón de la lavandería cuando volví de rehabilitación. ¡Claro! Aquel día tuvieron tiempo para llevarme a empujones, en contra de mi voluntad hasta la clínica esa. Pero en los siguientes tres meses no tuvieron cinco minutos para venir a visitarme y menos para ir a casa a alimentar al gato. TRES MESES, ¿puedes creer?

Fue horrible encontrarlo ahí… ¡SECO! Algunas noches llego a sentir el sufrimiento del pobre, imagino su agonía.

(
Silencio- frase- Silencio)

Lo más chistoso es que eso SI te haga llorar. ¡Que grites “Dios Mío” por el gato!

¡Tú no tienes derecho a sufrir por eso! ¡Yo lo compre, yo lo crié, yo lo cuide! ¡YO LO EN-TE-RRE! Yo lo vi ahí tirado, rígido. Sin vida. Quien sabe donde tu estabas…Tú nunca has visto nada sin vida ¿No ve? Tú no sabes lo que es quedarse sin vida y no sabes lo que es perder la vida o que se te vaya y se lleve tu vida…

Tú que sabes de la vida…

(
Eres un niño mimado, eres un cuna de oro. ¿Quien no te ha perdonado? Eres el que pasó rozando, el que tuvo suerte esta vez. Eres al que le dan y no tiene que dar. Eres el que todos adoran de por si. Al que las embarazadas tocan para que sus hijos se te parezcan. Al que siguen los perros y al que sonríen todos. Hombres y mujeres. Todos.)

¡Tu no sabes nada ni de la mierda!

Oye.. ¡OYE!... por favor… no te vayas… perdón… por favor no te vayas. (
Suspiro - Siempre te pido perdón…)

Ya no puedo recordar quien fue la última persona que vino a visitarme… y se que tu no vas a volver (nunca). Así es que por favor, solo aguanta cuanto puedas y dame tu compañía un rato más… quisiera caer dormido, por una vez, con alguien a mi lado.

(Largo silencio)

¿Puedes girar esa palanca para elevar un poco la cama? Estoy cansado de estar echado.

Gracias.

¿Te puedes acercar a la cama? No te voy a hacer daño… No, no… vente con la silla…

Por favor, no me mires así. La gravedad y el estar echado han afectado a mi cara, lo se. Haz de cuenta que tengo 23, como cuando nos conocimos,(sonrisa) ¿Ok? ¿Puedes mirarme una vez más con amor?… Solo para fantasear…

…Dale, haz eso como mi último deseo…

… no llores. No por lástima. Casi todos lloran por lástima o por pena, que es casi lo mismo…, la angustía es la resignación lastimera de no poder aguantar la propia pena.

Tu mano se siente tan tibia y suave como siempre. No has cambiado nada. Solo tus ojos tienen más luz.

(Silencio)

¿Recuerdas lo que una vez me dijo esa bruja de Achumani? Que nunca iba a ser feliz… Me dijo muchas cosas, todas ciertas, pero también me dijo que nunca iba a ser feliz. Eso último fue lo que nunca quise creer. Estúpido, ¿no?, pero nunca le quise creer…

(Risa…)

¿Que irónico es todo no?

(…)

¿Porque viniste? ¿Culpa? ¿Te sentiste culpable porque tu eres feliz y yo no? ¿O lástima? ¿Porque crees conocerme bien y te has dado cuenta que aún te amo y que el solo verte podría devolverme la vida?

¿Lastima? ¿Es Eso? ¡¿Por favor, respóndeme?! (Pero no me digas que es eso…)

No, por favor, no me sueltes la mano. Aún te amo, es cierto. Pero hubiese querido no haberte visto. Hubiese querido no haberte visto porque me das algo de esperanza, pero se que en unos meses cuando no hayas vuelto y me de cuenta que no lo vas a hacer, este momento se va a convertir en muchos otros momentos de mucho sufrimiento, más razones para no parar de llorar inclusive cuando me falte el aire y me comience a marear.

La última vez que lloré por ti llore tanto que me sangraba la nariz y así y todo, de rodillas en el inodoro, mientras sangraba, yo seguía llorando, la imagen era patética, me sentí totalmente sucio, daba lástima.

(…)

Otra vez, lloré tanto que por la presión en mi cara se me reventaron vasos en todo el rostro y luego tenía manchas moradas. ¡Horribles! Yo no se porque te cuento esto.

Lo siento (
siempre acabo disculpándome).

¿Por qué no me miras a los ojos? (
Solo quisiera verte a los ojos mientras tomas mi mano una sola vez más… Luego, con ese momento en mi memorial fin podré morir en paz)

¿No me quieres ver llorar o no quieres que te vea yo llorar a ti? … o… ¿simplemente no me quieres mirar? … (
Espero que no sea lo último)

Esta bien… No te preocupes en responder. Más bien disculpa…

(…)

Porque no te sientas. Solo quedan unos minutos. Ya esta anocheciendo y seguro la enfermera viene a botarte de un momento a otro.

(…)

Siempre te ame.

Nunca deje de amarte. Se que no es el momento, pero no puedo dejarte ir sin decirte que aún te amo, que siempre te amé. No ha existido mancha en mi alma que me haya permitido ocultar u olvidar que te amo. Has sido el único lapso de felicidad veloz en esta mi vida lenta, que ya se acaba.

No tienes porque llorar. Yo se que tu ya no a mi. Esta bien. En serio, yo no esperaba un “te amo” de respuesta. No espero que me mientas. No me gusta que me mientan. Preguntale al Doctor.

Tengo mucho que confesarte…

Acerca tu silla un poco más aquí, por favor.

Dame tu otra mano…

Siete veces me paré en la puerta de tu casa. Las siete en la noche.

También te llamaba seguido solo para oír tu voz… Si… imaginé que te dabas cuenta. Que bien que te hayas dado cuenta.

Mira, un día te saque una foto en Ram Jam, tu estabas con tus amigos y ni me viste. La guardo siempre conmigo, bajo mi almohada. Un día la enfermera la boto con las sábanas sucias y arme tal escándalo que ha hicieron aparecer. Esa es la vez que lloré hasta que me sangró la nariz… ¡Valió la pena el escándalo!

Alguna noche, cuando estaba en rehabilitación te llamaba mentalmente hasta quedarme dormido… pensé que si lo hacía con mucha fuerza me oirías y vendrías para verme. Solo quería que te lleves al gato… el gatito…

El gatito esta ahora en el cielo (…)

Has visto… lo he perdido todo…

(Silencio largo…)

Si señorita… Él enseguida se va. Lo que pasa es que vino a la ciudad solo por el día y no podrá volver en otra ocasión. Gracias señorita.

Shhh… no digas nada. No tienes que decirlo. Solo quédate a mi lado. No me importa saber porque hayas venido. Solo quiero que sepas que agradezco mucho tu visita. Me ha hecho sentir un cosquilleo que hace mucho tiempo no sentía…

¿Ves? Ya no estoy llorando. ¡Podría levantarme y volar en este momento! …pero las enfermeras de agarrarían de los pies y me regresarían a la cama.

Si tengo prohibido caminar e incluso sentarme… ¡Imagina lo que harían si me atrevo a volar!

(Silencio corto)

Cierra los ojos…

No tengo nada más para darte que esta flor imaginaria y mis mejores deseos para toda tu vida. Que vivas largo y que goces siempre. Vive por mi también, ¿Ok? No será necesario que me lleves flores al cementerio. Ya no estaré ahí para olerlas. Si quieres, cuando te acuerdes de mi cierra los ojos como hoy y dame una flor imaginaria.

Ya no llores. Yo no estoy llorando. ¿No ve?

(…)

…regálame esta lágrima, ¿Ok? Solo esta y ya no llores más.

Ahora debes irte. ¡Siempre con la frente en alto! Guarda bien la flor imaginaria y por favor no te des la vuelta al salir.

(Como puede alguien querer olvidar, si los recuerdos son lo único que tenemos. Lo único que nos dice a veces que en algún momento hemos vivido. Como puede alguien olvidar a otro, si el otro no lo ha olvidado. Que pasa con los recuerdos cuando no son recordados, que pasa con el que no olvida. Que le queda para recordar al que olvida…mi vida daría por unos cuantos recuerdos más, de los malos y de los buenos, solo para recordar que en algún momento he reído, que he podido y que he logrado… que he vivido )


martes, 23 de enero de 2007

Sol Mandala


Pintura: Alma Andina


Fotografia I



Todo Oscuro.

Todo oscuro.

Escucho la lluvia caer sobre el techo que golpea con todas sus fuerzas aunque el agüita cae lento con el viento - que logro sentir en mi rostro- .

Mi tía decía que cuando el cielo llora es porque los angelitos están tristes.

Mi vecino decía que San Pedro se estaba meando. “Deja de mear puej San Pedro” decía.

Todo sigue oscuras. Un rayo. Un trueno.

Con el miedo que traigo - entre otras cosas - no debería estar a oscuras. Abro los ojos.

Todo oscuro.

Suelto el osito que abrazaba y me siento lentamente en la puntita de la cama, como para darme mi lugar. Esta pena que siento no me da para más. Cierro mis ojos otra vez y se me caen dos lágrimas. Las dos del mismo ojo.

No debería estar llorando.

El frío llega a mi cuerpo pelado, mis manos se aferran con fuerza a ese bordecito de la cama como queriendo desgarrar las sábanas, como si bajo la cama hubiese un precipicio.

… de repente entre la angustia que oprime mi pecho y esa temblorina que hace vibrar la casa entera – por el frío, no por cobarde- respiro hondo y sale un suspiro que se come como tres almas que iban rondando por ahí en ese momento.

Las almas escapan inmediatamente de mis entrañas al sentir mi pena. Una lágrima más cae, pero la garro justo en mi mejilla.

Limpio la mano mojada en la sábana.

Me pongo de pié rápidamente con un respiro profundo que llena mi pecho adolorido, presionándolo contra la angustia e intentando ser fuerte de nuevo. Caigo otra vez sentado…

…derrotado…

En que estaba pensando…

Pena, angustia, dolor, rabia, odio, lástima por mi mismo y por lo que he perdido. Ira, nervios, cansancio y despecho porque no me diste otra oportunidad. Porque yo no me di otra oportunidad.

Exactamente junto a la angustia me acuerdo que mañana es el cumpleaños de mi Madre. Pena, más pena, mucha pena.

Caen tantas lagrimas, tan rápido que no logro contarlas, ni agarrar ninguna.

Con los codos apoyados en las rodillas, me tapo la cara, me agarro el pelo y realizo elegantemente - nunca vulgar- el típico cuadro del llanto “a mares” con pucheros y todo. Lo has debido ver en el cine o en alguna pintura.

Soy una vergüenza de hombre.

“Que vergüenza” diría mi madre!. No perdón, mi Madre no. Ahora que recuerdo es mi Padre el odia que llore. Mi madre lo que diría es “Guarda esas lágrimas para cuando me muera…”. Mañana es su cumpleaños. Cumple cincuenta y cuatro mi viejita. Hay mi viejita… se pone cada día más linda.

Me siento mareado, ¿tan rápido? Me fijo la hora, son las doce y cero tres minutos. Agarro coraje hasta de la lluvia y luego de respirar profundo y de darme yo mismo dos lapos – bien dados – para despabilarme, cojo el teléfono.

“Alo” dice mi Madre con esa voz de locutor, de mujer fuerte. “Hola Mamita, quería ser el primero en felicitarte”. “Ah, hola hijo, ¿que hora es?” Su voz me hace flaquear. Tan linda, tan fuerte mi viejita. Un respiro profundo otra vez “Felicidades Mamita. Te quiero mucho. Solo era eso. Dormí nomás”. Mi voz no tembló ni por un segundo. Se despide y colgamos.

Sobre todo te quiero mucho. Sobre todo te quiero mucho mamita. Le digo a la distancia.

La verdad es que poco me importa su cumpleaños porque yo la quiero mucho todos los días.

Me siento más aliviado.

Mis ojos han recuperado la vista que antes estaba empañada por las lágrimas malcriadas que salían sin permiso. Mi viejo estaría orgulloso. Estoy más cagado que la mierda misma y ni una lágrima cae por mi rostro.

Me debo ver como la mierda.

Me quedo unos minutos sin hacer gesto alguno.

Me mareo.

¿Que hora es?

Solo han pasado cuatro minutos. Generalmente en las noches los minutos son más largos, deben tener como unas dos horas cada uno, que pueden ser hasta tres si llueve y hasta cinco si hace mucho frió y estas solo.

…estoy solito…que frío hace…

- Peor que estar solito es sentirse solito.-

…¡No me arrepiento de NADA de lo que hice!. Lo mínimo que me puedo regalar a mi mismo es orgullo. Además ya llega navidad.

¡NO!

… no me conviene…

Me arrepiento de todo mal que haya hecho a todas las personas con las alguna vez he estado en contacto. Así lo haya hecho sin darme cuenta, como esa vez que “mierdeé” al taxista porque no se apuraba o la vez que acuse – sin motivo – a la empleada de haberse robado mis boxers.

Pido perdón a todo aquel al que no salude nunca y al que deje de saludar. También a quien me saludo y simplemente no vi.

También pido perdón por ver UNITEL y el Telepolicial.

Al final no creo que yo sea tan malo. Me arrepiento de todo lo que hice, pero también hice muchas cosas buenas aunque ahorita mismo no recuerde ninguna. Es que estoy “depre”.

Perdón por no despedirme.

El frío me esta haciendo parir. Me meto en cama, solo en un rinconcito. Tomo mis piernas con mis brazos y caigo en llanto. ¡MIERDA! ¡No me arrepiento de nada!

Esta bien, yo sabía que la vida no era “Light”. Sabía que era jodida. No es mi intención reclamar a nadie por todo lo que me ha pasado. ¡Cuando me he corrido de algo! Es solo que fue muy de golpe. Ok, no es fuerte el que nunca cae, sino el que se cae y se para de nuevo – decía mi “mejor” amiga – Pero cuando te tiran al piso cuando te estas intentando parar, una y otra vez, una y otra vez

… una y otra vez, pronto te das cuenta que estas hueveando.

…¡Pucha que he vivido full!. Hasta plante un árbol una vez y casi tengo un hijo. ¿Eso cuenta, no? … también he escrito un libro. No importa que no lo haya publicado, ¿No?... ¿O es pecado no tener plata?

…caigo lentamente en mi último sueño.

Recuerdo, recuerdo, vivo de nuevo.

…ya no me hace frío, pero me siento más solo que nunca. Han pasado dos minutos más, con la pena que traigo deben ser como ocho horas.

Era que vaya a la iglesia más temprano. Ni cagando aguanto hasta más tarde.

Ojala no me traten de cobarde.

Ojala no lloren mucho.

Ojala encuentren mi notita.

Que huevada... mierda… que huevada…

Hartas, hartas lágrimas caen por mi carita. Bien hartas…

…ni modo.

Lista de Navidad

Querido Papá Noel:

Solo te pido diez cositas para navidad:

1. La Paz del mundo. De todos los países hasta de los que no están en el atlas ni tienen representación en las olimpiadas. Hasta del mundo de Bobby, por favor.

2. Que me devuelvan mi niñez. No me acuerdo donde la deje. Era cortita con muchos colores. La debes haber visto.

3. Que la gente deje de morirse y que nazcan más niños. Porfa, que cada niño nazca con DOS marraquetas bajo el los brazos. Con una no esta alcanzando.

4. Por favor, que vuelva Lady Di, la Madre Teresa de Calcuta y Papa Juan Pablo II para que puedan enseñarnos más.

5. Te pido también para todos, para aliviar el tráfico urbano y cagar a los gringos y su muro en la frontera con Mexico.

6. Que me confirmen si existen los extraterrestres. Ya esta de buen tamaño el suspenso.

7. Que el Banco mundial condone mi Karma. Prometo firmemente ayudar al Evo a erradicar la coca.

8. Que Cher, Maddona y Bono se queden con nosotros por siempre y que Mecano saque otro disco.

9. Que cuando llueva, primero lluevan paraguas. Pero que caigan abiertos, para evitar accidentes. Una vez caídos los paraguas, que llueva jodido… Ah… y que el arco iris comience y termine siempre en lugares específicos anunciados con anticipación por el Honorable Gobierno Municipal.

10. Que vivan los corruptos, los ladrones y los maleantes. Pero que vivan una vida sana, honesta y descente.

…y la yapita… Que nunca me falte amor, ni a mí, ni a mi familia, ni a mis amigos

Eso nomás querría.

Gracias.

El Cris

Que Me Dices Día...

- Que me dices día?
- TE digo, oh oh…
- Como que oh oh? Algo me va a pasar?
- Mmm… lo siento. No puedo decir más…
- Pucha… y ahora que hago. Creo que no hoy a ir a trabajar…
- Oh Oh!!!
- O sea que es en el trabajo!
- Mmm… lo siento no puedo decir mas…
- Iré no más entonces. Pucha que eres frito día!

El día pasó y tres cosas malas pasaron con el día. Igual renegué. Así es que no le vuelvo a preguntar al día de nada.

El Cris.

No Manolito, no.

- No Manolito, Papi no ha llegado aún. Así es que siéntate a la mesa y comienza a comer antes que se te enfríe. Luego con la grasa peor no la quieres comer. Además ya se hizo muy tarde y mañana tienes escuela. (Era jueves).

- ¿Ya acabaste las labores, verda? No vaya a ser que otra vez me llame la Maestra preocupada por tu rendimiento. Ya viste como se puso tu Papi la vez pasada. ¿Recuerdas verda?... ¿Ah pues, entonces, las hizo o no? … Buen chico. Déme un beso. Ahora tómese su sopita que esta como le gusta.

- ¿Acaso podría olvidar aquel día? Javier se puso como loco. Me reprocho y delante del chamaco me dijo que le daba bronca tener un hijo estúpido. Que seguro saco eso de su Madre (Yo). Dijo que ya no iba a la iglesia los domingos porque se había cansado de pedirle a la Virgen que su hijo no sea un Don Nadie como su Madre (Como yo). –No digas eso Javier – Le decía temerosa…

– ¿Que? ¿Acaso y no es verda? ¿O que rato acabaste carrera? ¿O quien mantiene esta casa? … Pos porque si tienes cartón de Abogada, ponte a chambear y contrata una niñera. Alguien que por lo menos se asegure que este chamaco estúpido haga sus labores. Porque hasta donde yo se… yo cumplo. Ya te quisiera ver toda gordota si no tuvieses para comer. Malagradecida!

- No podía decirle que los últimos tres meses me había dedicado a costurar servilletas, mandiles y batas de cocina a ocultas para juntar algo de lana. Para poder comprarme algo de maquillaje, ir a la peluquería y darme algún otro gustito. Tal vez así Javier se volvía a enamorar de mí o al menos volvía al menos a tocarme.

- Mamita no llores… - Manuel me jala la falta, mientras yo intento tragarme las lagrimas y no quitar la vista de la ventana del fregadero, para que no me vea toda acongojada.

- No lloro Manolito. ¡Que va! Es solo que me acorde de la telenovela. ¿Recuerdas? ¿Cuando María Pilar se tiene que irse al DF a buscar chamba para dar de comer a sus hermanitos? Pos si es re-triste… Ya, ve, siéntate a la mesa…O a poco ya te comiste todo… Hay mira na ma al tragosito… ¿Quieres más?... Weno, tons váyase al cuarto que ahorita lo alcanzoy lo arropo. Na más déjeme acabar con los trastes.

- Miro como mi Manolito se va corriendo hasta desaparecer en el pasillo. Si supiera toda la fuerza que me da, semejante pedacito de persona que tanto quiero. Los últimos dos meses se me salen las lágrimas a borbotones justo a esta hora. Debe ser por el estado.

No. No es el estado. Lo que pasa es que me doy cuenta que él ya no puede seguir en el trabajo. Cuando me empiezo a sentir sola y comienzo a maquinar.

Apoyo mis manos cansadas sobre el borde del fregadero y reposo mi cuerpo cansado y panzón sobre ellas. Me quedo inmóvil hasta que un trueno me despierta de un susto. Estas últimas noches, con las lluvias, el miedo se me mete también porque no le vaya a pasar nada. Los accidentes abundan con las lluvias y Javier siempre ha pecado de imprudente.

Bueno, que más da. Esperando en la ventana no voy a hacer que llegue antes. Me voy al cuarto de mi Manolito y lo encuentro dormido. Un beso en la frente. Le recorro la colcha, que yo misma le hice, y lo miro una última vez antes de acabar mi día. Bendición del Señor este angelito.
Me pongo el camisón (que yo misma costuré), me aseo cuidadosamente y entro en un, ya usual, dilema: Podría apagar las luces para dormirme de una vez, o podría mantener una luz encendida para darme cuenta cuando llegue.

Decido dejar la luz encendida. Una noche más sin dormir no me va a matar.

Me esta matando la espalda.

Como de costumbre, despierto cada 10 minutos, solo para descubrir que aún la luz sigue encendida. Estoy tan cansada de esto. Enciendo la TV para ver la hora y son las 4 AM. Nunca había tardado tanto. Ahora ya no hay duda, si vuelve cada noche sin rastros de alcohol, es porque algo tiene. ¿Será alguna mujer de la oficina? ¿Tal vez un hombre? No me extrañaría, tiene muchas cosas raras este hombre.

Despierto otra vez. Me digo a mi misma: ¡No seas boba, Mujer! Seguro se queda trabajando. Yo que se. Como me dice Javier, yo siempre estoy pensando lo peor.

No logro pegar una pestaña. ¿Si ya no me ama y se queda a dormir en el coche para no dormir conmigo? Me levanto y saldo a la puerta buscando encontrarlo durmiendo en el coche. Nada. Estoy re-loca.

Paso por el cuarto del niño. Duerme. Mi angelito de Dios debe estar soñando con los angelitos.

Despierto otra vez y asustada descubro una silueta pasar por el pasillo en dirección al estudio. UN LADRÓN. San Martín, protegeme. Que no me hagan daño al niño, ni a mi. Que no llegue Javier. No vaya a ser que se agarren a golpes y acaben matando a mi parido. Dios me libre.

Maldito! Si esta pasando esto es porque el no esta en casa.

El hombre ha entrado al estudio. ¡Ahí esta la lana!. Me siento lentamente en el borde de la cama.

Aunque la cabeza me dice que corra al cuarto del niño y me encierre ahí, la rabia que traigo dentro me gana (de lejos), y sin perder más tiempo agarro un palo de los de Béisbol y me voy hacia el estudio para encarar al canalla.

Con cada paso mi corazón se agita más, respiro quedito para que no se me sienta y mis pies descalzos caminan casi imperceptibles. Me asomo lentamente a la puerta como quien queriendo sorprender, pero la sorprendida soy yo, cuando encuentro que el supuesto ladrón es Javier, quien busca inquieto en los cajones.

- Mi amor… - digo con cautela de no asustarlo.

- HAY MUJER! Que haces asustando a la gente a estas horas! Yo te hacía durmiendo.

- (Que haces tu llegando a casa a estas horas). Te estaba esperando, Javi. Me estaba comenzando a preocupar (Estaba preocupada hasta los pelos) – No tengo respuesta – ¿Mucho trabajo? ¿Te preparo algo? ¿Un café?

- Mira mujer, la verdad es que tengo mucho trabajo y solo vine a recoger unas cosas porque tengo que volver pa’ la oficina. Me voy ahorita. Tu vete a dormir de una vez. No te puede venir bien permanecer despierta toda la noche.

- Como voy a dormir bien, Javi, si todos los días llegas tan tarde. El niño pregunta por ti, porque ya ni lo ves y ya pues, a mi ni me tocas. Esto no es vida y…

- Mierda! Es que tu no entiendes nada. Si te estoy diciendo que tengo que trabajar. Como pretendes que mantenga a toda una fami…

- Si darme cuenta todo se salió de control y él no paraba. Aunque yo respondía y gritaba junto a el, no era yo. El niño lloraba asustado, gritaba y al cabo de unos minutos había vajilla y adornos en toda la casa. Todo roto. Manolito yacía tirado en una esquina, llorando ahora por los golpes recibidos y yo… yo sangraba.

El momento que recupero conciencia de lo que esta pasando, noto que él se me esta marchando. Corro detrás de él hasta la calle y lo encuentro subiéndose a un coche en el que lo espera una mujer quien lo besa en la boca… Grito su nombre, grito su nombre desesperada porque no quiero que nos deje. Ella arranca el coche, yo corro a detenerlo (Soy capaz de pararme en frente con tal de no dejarlo ir), el coche arranca y solo logro agarrarme del marco de la puerta del coche…

Ella al verme colgada, aferrándome al carro arrastrando mis pies descalzos por la calle, no para. Al contrario acelera tanto que acabo por soltar el carro, vencida por el dolor.

Luego de la caída aún continúo arrastrándome sobre mi espalda por unos segundos inevitablemente. Quedo en el piso agotada.

Junto a la puerta, parado en la acera esta mi niño, llorando de impotencia. Me paro inmediatamente y sonrío.

– ¿De que llora mi niño? Si su Padre y yo solo estábamos jugando un poquito. Además le tengo una sorpresa así es que vengase pa’ la casa y límpiese esa carita que se ve re-feo así.

- Mientras Manolito espera en la puerta yo entro en la casa, toda destruida. No quiero que él la vea así. El único lugar que mantiene orden es el baño.

– Anda Hijito, vamo’ a jugar un juego y si gana le voa dar algo rico. Cierre esos ojitos y cuente hasta diez, si no los abre, gana. ¿Vale?

- ¡No haga trampa!

Uno, lo agarro en mis brazos. Dos, tres, lo llevo a la cocina

– Cuente más lentito mi hijo…-

Cuatro, agarro galletas y azúcar. Cinco y seis, plato y cuchara. Siete, ocho siento al chamaco en baño. Nueve, diez

– Bien mi muchachote! Aquí tiene unas galletitas y adivina que… azúcar purita para que te la comas-

Manolito siempre se roba el azúcar para comérsela y yo siempre le regaño, pero hoy no. Hoy solo quiero que olvide lo sufrido)

Por un momento quedo paralizada recordando instante a instante todo lo que acabábamos de pasar. Parece una película de terror. Me persigno.

Recupero la prisa y vuelvo al cuarto.

Quiero acabar esto cuanto antes, pero al rato siento un dolor en la panza que me obliga a buscar la pared y sentarme en el piso…

– Hay! … Santa Teresita, que no nazca todavía, es muy pronto y tengo que hacer esto ahorita. San Judas Tadeo, sabes que yo te cumplo, dame fuerzas para seguir con esto. ¡San Miguel Arcángel, no me desampares!

No me desamparen.

No hay tiempo para llorar. No hay tiempo para parar.

Me levanto y agarro la ropa del colgador y la tiro sobre la cama, traigo la ropa del niño y la arrojo ahí mismo. Intento alcanzar, en la baulera, las maletas que aún huelen a Cancún. No hay tiempo. Una desesperación agita mi corazón y solo quiero escapar. Amarro la ropa en la cobija y la llevo hasta la puerta.

Ya esta amaneciendo, ojala me abran… Din Don! – Comadre! Comadre Carla! –

La comadre Carla es mi única amiga y accede sin preguntar mucho a prestarme 200 pesos. Vuelvo a casa y busco las joyas, las pongo en mi bolsón junto a todo lo de valor. También guardo una foto de Javier.

- Llévese el coche - la Comadre me había seguido a casa – Llévese el coche, Comadre. Y no lo tiene que traer de vuelta. Lo he visto todo. Ninguna mujer se merece esa humillación…. También llévese esta lanita extra que tenía ahorrada para comprar unas cositas que ni al caso viene. A uste le caen mejor ahorita y ya luego me las pagara.

No digo nada. No puedo. Solo la abrazo fuertemente y prometo llamar en cuanto pueda.

Manolito sale del baño y saluda a su Madrina. Ella me ayuda a sacar las cosas de casa y me acompaña hasta su “garage”.

- Si es mujercita la voy a llamar Carla, como uste. No sabe cuanto es esto para mi, ahorita. Nomás me acomode yo le repongo todito.

Un último abrazo y arranco el coche. Ya esta amaneciendo y yo solo conduzco para escapar. El niño ha quedado dormido en el asiento de atrás. Aprovecho para soltar las lágrimas que ya no podía aguantar más.

Tantos años de amor, tantas camisas planchadas. Tantos besos perdidos, tantas lágrimas lloradas. Entre mi desesperación, mi frustración y mi despecho me duele saber que amo al hombre que me hace infeliz. Que amo a ese patán con todas mis fuerzas y que siempre quise solo vivir para él, con él, por él.

¡SOY TAN INFELIZ!

Llego conduciendo a la salida entre el poco tráfico de la mañana y escojo a Puebla como refugio. Mi hermana podrá darme una mano ahí. No pienso volver más a esa casa. Cuando se es tan infeliz una ya no piensa en la felicidad, se conforma solo con tener un pan que comer y vivir sus días con un poco de paz.

Paz…

Paz…

Cuando abro los ojos por reflejo de un bocinazo, solo veo el camión al frente, GIRO! Siento el golpe y grito. Caigo, ruedo y caigo…

Mientrasl las penas ahogan mi llanto

Mientras mis penas ahogan mi llanto.

Triste es la historia que te voy a contar, pero la escribo porque en momentos como este la angustia presiona mi pecho con una fuerza tal, que apenas me deja respirar, aunque no se si eso es lo que quiero.

Mientras mi rostro se sumerge en un cúmulo de lágrimas que no me terminan de ahogar, intento encontrar las palabras para poder explicarte como me siento. Mi mente se queda a momento en blanco porque ya no tengo fuerzas. El huir de la realidad, mientras evado los recuerdos que consumen mi alma en un fuego lento que no quema, pero si duele, me ha agotado.

Todo paso tan rápido, que ni yo me puedo creer cuando veo mis pies descalzos en el fondo de la grieta que se ha formado entre dos montañas, mientras espero que amanezca para que se acabe de una vez el frió. Ya no quiero sufrir más, aunque a veces pienso que es lo mínimo que le debo.

Mis alas ya no me abrigan, porque me había acostumbrado a sus brazos. Aún están húmedas, desde nuestro último encuentro. Eso me consuela, porque me recuerda que no lo soñé. Que en verdad paso. Ya he vivido. He sonreído, pero ahora estoy pagando mi osadía. Porque lo prohibido es prohibido y ahora no tengo nada.

Empiezo. Navegaba por los aires un día, mientras cazaba sueños y esperanzas que me llegaban como aromas desde la tierra. Los humanos siempre han estado tan llenos de cositas que hacen que las razas más lejanas quieran estudiarlos. Así estoy aquí. Ángel me llaman, porque con alas vuelo, porque visto de blanco y porque mal no tengo. Yo me llamo a mi mismo Agua. Porque cuando pasó cerca de esta es cuando me veo.

Ese día paseaba por aguas profundas, llegue ahí por consejo de dos delfines, que se conocieron en el invierno. Cansado de volar, me senté en un risco, que yacía entre la nada.

Ahí creí haberlo visto, nunca he sido muy curioso pero lo seguí. Mar adentro y mar más adentro. No es posible que el hombre pueda nadar tanto, tan rápido. La curiosidad siempre fue mi debilidad y horas más tarde, lo que fue curiosidad se convirtió en persistencia. Juego, cuando llegaba el ocaso, noté que se burlaba de mi. Creo que fue en ese momento que deje de intentar alcanzarlo, para continuar jugueteando.

La luna fue nuestro testigo, cuando al ver una estrella fugaz resplandecer a centímetros nuestro, nos encontramos rostro a rostro. Si el mar sería el tiempo, se habría secado antes de que dejemos de mirarnos. Finalmente, al notar su cansancio yo lo le ofrecí llevarlo entre mis brazos hasta la costa. Su rostro me mantuvo sonriente hasta que comencé a elevarlo, entonces mis ojos mostraron su sorpresa cuando vi que tenía los pies de un delfín.

Recuerdo que en ese momento, el entristeció, yo lo levante con una nueva sonrisa y mientras lo elevaba por los cielos, en la noche más estrellada de mi vida. Presioné su cuerpo contra el mío. Solo por gusto. No te vayas a caer, le dije. El cubrió mis brazos contra los suyos.

Entre olas y estrellas llegamos a la costa. Ahí se presento, su nombre era Etéreo, como etérea era su vida. Era el último de su especie. Cuerpo plateado de ilógica perfección. Ojos azules compitiendo con el mar y pelo blanco, más blanco que mis alas, que ni las nubes hacen par.

La noche se hizo más noche y mi corazón se hizo más suyo. Mi piel se desesperaba por quedarse en su cuerpo, mientras él tan solo me cantaba al oído. Me cantaba su despedida, pues el aire no le acogía. Antes de acabar su agonía lo acomodé en las aguas, el me lloró que no lo dejará, pero mi alma jamás lo olvidaría.

Lo he buscado sin parar y lo he encontrado anteanoche. El me ha llorado otra vez, porque se había estado escondiendo. No hay mal más duradero, que el causado al ser amado y el me ha confesado que su vida se estaba acabando.

“Ángel mío, que me has amado, te tengo siempre presente porque mi existencia has iluminado. Entre sueños te he cantado, cada noche, nunca he parado. Pero no quiero lastimarte, por eso he callado al despertar. La infinidad de tu existencia no tiene comparación con mi minúsculo momento, cuyo final la estrella fugaz ha anunciado.

Me escondo cada noche, mientras el mar se sala con mi llanto, te extraño incorregiblemente, no quiero acabar sin ti. Quisiera matarte aquí mismo, para llevarte conmigo, porque al amanecer me marcho y mis ojos no podrán verte”

Otra vez lo levante en mis brazos, esta vez, sentí su agonía, lo senté en una nube mientras me desesperé en tocarlo. Porque el tiempo nos ha castigado, si el mismo ha dispuesto el momento de encontrarnos. Porque la mar no ha intentado el alojarse en una nube. Yo prefiero morir en felicidad, que prolongar hasta siempre esta agonía.

Desperté con un lejano canto, solo. Ya era de día. Le grité y le busque hasta que ya no aguante y salte hasta el fondo…

… No recuerdo más. Han pasado días, a momentos enloquezco y maldigo mi existencia. A momentos, solo maldigo mi existencia. La sal ha dolido mis alas, que se han dispersado por toda la playa. Ya no vuelo. Ya no siento. Ya no puedo.

La angustia es un sentimiento humano que he estudiado. No es para mí. Pero tampoco lo era el amor. Quizá no debí conocerlo. Quizá no debí abandonarlo. Quizá si le hubiese dejado, aún seguiría cantando.

Hay peor injusticia que la de mi eternidad de entrega. Quien cuida de mi cuando estoy sufriendo. Donde esta mi ángel? Donde esta mi sireno…